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El Jíbaro Puertorriqueño y Don Quijote

La figura del jíbaro puertorriqueño tiene un paralelismo con la figura de  Don Quijote y a su vez con la de Sancho Panza, manifestado en la literatura puertorriqueña y en la cultura popular.

El tema del jíbaro como figura del hombre rural puertorriqueño se inicia en 1849 con la  impresión del libro El Gíbaro por Manuel A. Alonso (1822-1889) en Barcelona. Este libro retrata a manera costumbrista la figura del campesino puertorriqueño. Alonso define al jíbaro como el hombre rural y burdo muy similar a la figura de Sancho Panza, iniciándose la dualidad que tendrá este personaje en la literatura puertorriqueña.

La figura del jíbaro como modelo de altos valores como Don Quijote se define al final del siglo XIX, con la invasión norteamericana (Estados Unidos) y el modernismo en la literatura.

El poeta Virgilio Dávila (1869-1943) exalta la figura del jíbaro como un hombre trabajador, orgulloso,  patriota …y hasta hace un paralelismo con la figura del Quijote y su persona como indica Carmen L. Torres-Robles  en la Mitificación y Desmitificación del Jíbaro.  Así como el Quijote representa los valores de una clase que va cambiando por la burguesía emergente, la figura del jíbaro representa los valores del puertorriqueño ante la fuerza de los que imponen los Americanos.  Un gran exponente de esta corriente es Abelardo Díaz Alfaro (1919-1999) quien utiliza la figura del jíbaro y su entorno como la representación de la puertorriqueñidad, que lucha contra la asimilación norteamericana. Esta figura del jíbaro la retrata Díaz Alfaro en el personaje de Don Peyo y sus cuentos. Los mismos son llevados a una serie televisiva y al cine como una idealización nostálgica del puertorriqueño, sus altos valores y  costumbres.  Esta imagen idealizada se convierte hasta en el icono del Partido Popular con su lema -Pan, Tierra y Libertad – para convocar al pueblo a votar. El éxito de dicha campaña fue tan grande que su candidato, Luis Muñoz Marín,  gobernó por 16 años consecutivos en la Isla.

Con la asimilación norteamericana y la transformación industrial del país, la imagen del jíbaro se plasma como un personaje campesino, pícaro, astuto y de clase más baja a lo Sancho Panza.  Es paradójico como el jíbaro se vuelve a  retratar como lo hacía Alonso en los tiempos de España.  Esta imagen popular  del jíbaro se utiliza en la televisión como en las campañas publicitarias.  Así surge el personaje Cantalicio, el puertorriqueño sagaz que representa la cerveza nacional de los años 60. También surge Don Cholito, un personaje de televisión que comenta los sucesos del pueblo en forma jocosa.

Así pues la figura del jíbaro es la gran dualidad del puertorriqueño en paralelo con la figura del Quijote y Sancho Panza. Para unos es la definición del puertorriqueño noble que deseamos preservar mientras para otros es la figura cómica y peyorativa a la que nos deseamos alejar. Y  es así que llevamos 117 años en busca de una definición.

jlaJosé L. Álvarez Arraiza
COO & Partner
Lopito, Ileana & Howie

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